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El Purgatorio: La Mina de Oro del Sacerdocio

Fecha de Publicación: Noviembre/Diciembre 1997

Entre los protestantes, hay una confusión acerca de la doctrina del purgatorio. La razón es que la Iglesia Católica Romana tiene cuidado de no discutir este tema cuando un protestante está presente.

Aún, entre los Católicos, esta doctrina es central en esta religión de temor y hace que ellos sean esclavos de sus sacerdotes y del Papa.

Igual a otras enseñanzas de religiones misteriosas, las enseñanzas del purgatorio son confusas. Primero, los Católicos están enseñados que hay dos tipos de pecado: mortal y venial. Los pecados mortales les pueden mandar al infierno, y los pecados veniales pueden ser perdonados fácilmente. Después, les dicen que los pecados mortales pueden tener dos tipos de castigo: eterno (en el infierno) y temporal (en el purgatorio).

Si el sacerdote perdona los pecados mortales en la confesión, y el Católico muere pronto, antes que pueda pecar otra vez, si el Católico no ha hecho suficientes buenas obras ni ha dado suficiente dinero a su iglesia, todavía él tiene que ir al purgatorio para el castigo "temporal." Para el Católico, el sacrificio de Cristo no fue suficiente.

Si usted está confundido, esto es normal. La estrategia es mantener que los Católicos no sepan seguramente cuando ellos o sus queridos serán librados del purgatorio. ¡Esta estrategia asegura un flujo continuo de dinero a los sacerdotes para conducir más misas para que sus seres queridos puedan ser librados de las llamas!

"La doctrina del purgatorio descansa sobre la suposición de que cuando Dios perdona el pecado, Su justicia todavía demanda que antes que el pecador pueda entrar el Cielo, él tiene que sufrir el castigo que merezca por sus pecados." (Boettner, Roman Catholicism, P. 219)

La creencia de un lugar de purificación por fuego antes que uno entre al cielo no comenzó con el Catolicismo Romano. Esta creencia tiene sus raíces en las antiguas religiones misteriosas que descendieron hasta el día de hoy en la forma de Catolicismo. Los Egipcios, los Griegos, los Romanos y otros creían en ella.

Como el autor Boettner dice en su clásico libro, Roman Catholicism, "En las escrituras de Agustín (murió, 430 d.C.) la doctrina del purgatorio fue dada una forma definida por primera vez…

"Aún, la doctrina no recibió una forma formal hasta el sexto siglo de Gregorio I Magna, él que tuvo la oficina papal 590-604 d.C. El mundo invisible fue dividido en el cielo, el infierno, y el purgatorio, con la imaginación intentando mostrar claramente la topografía y las experiencias de cada región. La doctrina fue proclamada un artículo de fe en 1438, por el Concilio de Florence, y luego fue confirmada por el Concilio de Trent, en 1548. ¿Pero, creen personas inteligentes que si un lugar como el purgatorio está descrito en la Biblia, tomaría 600 años para los padres de la iglesia descubrirlo, y 1,000 años más para confirmarlo?"

Los teólogos católicos enseñan que el dolor del purgatorio es más profundo de lo que uno pudiera sufrir en este cuerpo, y que aquel dolor puede durar por siglos. Es interesante notar que los Católicos creen que el Papa tiene una autoridad especial sobre el purgatorio. Esta autoridad significa que él puede dar "indulgencias" especiales que se suponen librarán a las personas del purgatorio más pronto si hacen algunos hechos o dan algunos regalos a la iglesia Católica.

Sin embargo, cuando el pobre Papa muere, él es una víctima impotente en las llamas como todos los otros, y él depende en las oraciones y sacrificios de los vivientes para acortar su sufrimiento. ¡Ay, que sistema!

Católicos Romanos tienen que vivir constantemente en temor de la muerte. No pueden conocer la dulce paz que el Cristiano tiene cuando encare la muerte, porque ellos ven la muerte como una puerta a las llamas, no importa de tan buenos Católicos han sido.

Más y más dinero está extorsionado de los familiares del difunto que tienen que pagar para tener más oraciones y misas conducidas; ellos no pueden dormir sin pensar en la tormenta de sus queridos.

Aun entonces, ¡el sacerdote nunca puede decir cuando es suficiente! Siempre habrá un clamor para más misas. ¡No debe ser una sorpresa que el purgatorio ha sido llamado, "la mina de oro del sacerdocio!"

Cuán dulce son las palabras de Jesús cuando Él miró al ladrón que se arrepintió en la cruz al lado suyo y dijo, "Hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:43).

Casi un mil millones de personas preciosas han sido alimentadas la mentira, que no hay manera segura de escapar las llamas de la ira de Dios. ¿Les contará usted la verdad?