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©1984 por Jack T. Chick
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Capítulo 1
EL DIOS GALLETA

Hay cristianos que están conscientes de lo que está sucediendo, pero muchos creen que todo está bien. Todos se aman. Los cristianos, los mormones, los judíos, los testigos de Jehová, los musulmanes —todos sirven al mismo Dios, pero en diferentes formas.

Si yo preguntara: "¿Puede usted participar con los católicos en la Cena del Señor?" Ellos responderían: "¿Por qué no?" Veamos si hay diferencias entre la misa y la Cena del Señor. Pero, antes de seguir adelante, permítame explicar que al pan o galleta que se usa en la misa, la llaman hostia. Cuando en la misa la hostia es consagrada y ofrecida como sacrificio, se convierte en la eucaristía. Trataré de explicar en forma sencilla aquello que constituye una de las grandes fuerzas motivadoras de la Institución Católica Romana. Es la eucaristía. Yo la llamo el Jesús galletita. Sé que los católicos se ofenderán por esto, pero no puedo evitarlo. Los evangélicos tienen que darse cuenta de qué es lo que creen respecto a este tema.


            El círculo católico doble

En sus leyes canónicas, la Institución Católica Romana declara:

"Si alguno negara que el cuerpo y la sangre, junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y por consiguiente el Cristo entero, están contenidos verdadera, real y sustancialmente en el sacramento de la Sagrada Eucaristía; y dijera que El está allí sólo como signo o figura, que sea anatema" (anatema significa condenado, estar bajo maldición).

"Si alguno dijera que Cristo, el unigénito Hijo de Dios, no debe ser adorado en el santo sacramento de la Eucaristía... y que El no debe ser presentado públicamente para ser adorado, y que los que le adoran son idólatras, ¡que sea anatema!"


Juan Pablo II en el servicio de amor

En ese momento, el sacerdote camina sosteniendo la galleta en alto, en la custodia, que luce como un sol resplandeciente, y la gente se acerca, la besa y la adora. Si algún protestante dijera: "Eso es idolatría", ese protestante será anatema.



La eucaristía en la custodia,
es llevada en procesión.


  El círculo católico doble

ADORACIÓN PERPETUA - En el Convento de la Perpetua Adoración, dos hermanas benedictinas se arrodillan ante el Bendito Sacramento expuesto en una custodia en la capilla del convento. Ya sea en el trabajo o en oración, las monjas dirigen sus vidas al Jesús que está pesente en la eucaristá.

Para resumir, la Institución Católica Romana enseña que usted debe creer que el pan u hostia consagrada en la misa, realmente se convierte en Jesucristo y se le debe adorar como Dios Todopoderoso. Por esta razón, en 1554, un sacerdote en Escocia podía pararse con la eucaristía (el Jesús galletita) en la mano delante de una familia cristiana que estaba atada a postes, con ramas secas hasta la cintura. El sostenía ese pedazo de pan delante de ellos y preguntaba si lo que tenía en la mano era realmente el cuerpo, sangre y deidad de Jesucristo. Cuando decían: "No, es sólo un símbolo", el ayudante del sacerdote acercaba su antorcha encendida a las ramas y quemaba a aquellos que creían en la Biblia. Mientras las víctimas daban gritos de agonía, el sacerdote sostenía en alto su crucifijo y decía: "Todo esto es para la gloria de Dios".

Hoy en día se sostiene firmemente, con la misma fuerza con que se sostuvo en la Edad Media, que cualquiera que ridiculice la hostia o diga que sólo representa a Cristo, es condenado. El Concilio Vaticano II lo reafirmó. El Papa Juan XXIII dijo: "Acepto completamente todo lo que se decidió y declaró en el Concilio de Trento".

Amados hermanos, esa ley canónica está en vigencia hoy.