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©1984 por Jack T. Chick
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Capítulo 3 continuación...

La ramera del Apocalipsis mostró sus colmillos, destruyó por completo a sus enemigos y encubrió sus crímenes astutamente. Todo esto está documentado en muchos libros, incluyendo el de Avro Manhattan, CATHOLIC TERROR TODAY (El Terror Católico Hoy), de donde tomamos las siguientes citas:

"A la población no católica de la Croacia católica (Yugoslavia) le dieron a escoger: la conversión o la muerte. Cerraron sus templos, destruyeron los documentos parroquiales, quemaron los edificios eclesiásticos, con frecuencia arrestaban a los feligreses ortodoxos en sus templos y los dejaban allí, o en salones locales, mientras esperaban su suerte: conversión a la fuerza, campos de concentración o ejecución. Su supervivencia a menudo dependía del capricho de los comandantes de la Ustashi y de los padres católicos (sacerdotes) que los acompañaban".


En abril de 1942, Ante Pavelic, jefe del estado de Croacia de la Ustashi, rodeado del clero católico de Croacia. El fue para Yugoslavia lo que Hitler fue para Alemania.


Los obispos y arzobispos de Croacia le dieron a la Ustashi apoyo total. En la foto, se ve a los obispos y arzobispos de Croacia con Ante Pavelic durante una de sus frecuentes conferencias con él.


Monjas marchando junto con los legionarios nazis de Croacia (Ustashi).


Pavelic entre monjas croatas. Pavelic las condecoró (vea las condecoraciones en el pecho) por sus "heroicos" actos con la Ustashi.


Un miembro de Ustashi, con una sádica sonrisa en el rostro, corta con una hacha la cabeza de un hombre.


Esta fotografía de miembros de la Ustashi fue tomada en Bosnia, en 1943, antes que ejecutaran a su víctima.

"Además de los asesinatos masivos, realizaban la masacre de individuos, mayormente en los distritos rurales. La Ustashi frecuentemente usaba las armas más primitivas, tales como horcas, palas, martillos y serruchos, para torturar a sus víctimas antes de matarlas. Les quebraban las piernas, les arrancaban la piel y la barba, los cegaban cortándoles los ojos con cuchillos e inclusive arrancándoles los ojos de sus cuencas". Esta información está documentada con fotografías y el testimonio bajo juramento de los sobrevivientes.


Un sacerdote llamado Iván Raguz constantamente incitaba a la matanza de todos los serbios, incluyendo a los niños, para que así "no quedaran ni siquiera los descendientes de las bestias".

"No perdonaban ni a mujeres ni a niños. Citaremos sólo un caso: 'En las aldeas entre Vlasénica y Kladanj, las tropas nazis ocupantes descubrieron a niños que la Ustashi había atravesado con estacas; sus pequeños miembros se veían retorcidos por el dolor'. Los sacerdotes católicos apoyaban la matanza de niños.

"Un sacerdote católico llamado Juric dijo: 'Hoy ya no es pecado matar a un niño de siete años, si ese niño se opone a nuestro movimiento de la Ustashi'".

El monje franciscano Miroslav Filipovic, a la izquierda, con sotana de sacerdote. A la derecha, con el uniforme de la Ustashi. Filipovic fue el comandante del campo de concentración de Jasenovac.

El campo de concentración de Jasenovac se distinguió por el número de prisoneros jóvenes que enviaban allí. En 1942, en el campo hubo más de 24,000 jóvenes ortodoxos. De éstos, mataron a 12,000 a sangre fría.

Cuerpos de niños que murieron de inanición en el campo de concentración de Jasenovac.

Miembros de la Ustashi llevan la cabeza de un sacerdote ortodoxo serbio.

En Dubrovinick, Dalmacia, unos soldados fascistas tenían fotografías de un miembro de la Ustashi que usaba dos collares. Uno era de ojos sacados de sus cuencas y el otro de lenguas arrancadas de serbios ortodoxos asesinados.

"Las peores atrocidades, aunque parezca extraño, las ejecutaron los miembros de la inteligencia. El caso de Peter Brzica es, sin duda, uno de los más increíbles en esta categoría. Peter Brzica asistió al Colegio Franciscano de Siroki, Brijeg, en Herzegovina. Fue estudiante de leyes y miembro de la organización católica de los Cruzados. La noche del 29 de agosto de 1942, en el campo de concentración de Jasenovac, se dio la orden de llevar a cabo ejecuciones. Se hicieron apuestas sobre quién podría matar al mayor número de detenidos. Con un afilado cuchillo de carnicero, Peter Brzica cortó el cuello de 1,360 prisioneros. Después de proclamarlo como el ganador de la competencia, lo eligieron Rey de los Cortacuellos. Sus premios fueron un reloj de oro, una vajilla de plata, un lechón asado y vino".

Las atrocidades cometidas por la Ustashi iban más allá de la tortura física. Sus víctimas también eran torturadas emocionalmente. Un ejemplo de esa brutalidad sin precedentes está registrado en los testimonios bajo juramento de varios testigos en relación al siguiente incidente.

En Nevesinje, la Ustashi arrestó a toda una familia serbia, formada por el padre, la madre y cuatro hijos. La madre y los hijos fueron separados del padre. Durante siete días no les dieron nada de comer ni beber. Luego, a la madre y a los hijos les dieron un buen trozo de carne asada y mucha agua. Puesto que tenían tanta hambre, se comieron toda la carne. Después que terminaron de comer, los de la Ustashi les dijeron que habían comido carne de su padre.

Esto sucedió en el siglo XX. Es un ejemplo de la ira incontrolable del Vaticano. En cierta ocasión leí: "Cuando Roma está en la minoría, es tan tierna como un cordero; cuando está en igualdad de posiciones, es tan astuta como un zorro; y cuando está en la mayoría, es tan feroz como un tigre". Creo que esta es una descripción exacta del catolicismo romano.