Una noche de brujas para recordar


A veces necesitamos ser un poco creativos para compartir el evangelio. Este pasado Halloween, una pareja decidió hacer exactamente eso.

Rainier y su esposa, Cindy, descubrieron cuánta alegría se encuentra al salir de su zona de confort y buscar nuevas maneras de alcanzar a otros con las Buenas Nuevas.

Cindy preparó 100 bolsitas —cada una con una barra de dulce, el folleto bíblico “El fantasmita”, algunos crayones y una invitación a la iglesia que decía: “¡Estamos guardando un lugar para ti!” Cuando llegó la noche de Halloween, estaban emocionados y listos.

Solo había un problema: viven en un departamento en la planta alta de un edificio de cuatro unidades, y no era precisamente ideal para recibir niños. El frente da a una avenida transitada y la parte trasera es un callejón oscuro—ninguno muy acogedor. Después de que su plan original de instalarse en la casa de su cuñado se cancelara por enfermedad, supieron que debían ser creativos.

Después de orar al respecto, decidieron hacer algo distinto. Como su vecindario no podía venir a ellos, ellos irían al vecindario. Empacaron a su “princesa” de 3 años y a su “buhito rosado” de 1 año, cargaron el cochecito con 100 bolsitas y salieron a las calles.

Mientras recorrían las calles y callejones, saludaban a las familias con un alegre “¡Feliz Halloween!” y les entregaban una bolsita. Le decían a cada familia que estaban practicando la generosidad y que tenían mucho para compartir. Su hija de 3 años lo disfrutó especialmente —caminando con los brazos llenos de bolsitas, diciendo alegremente “¡Feli Jaluiiín!” a todos los que encontraba.

Al final de la noche, no quedó ni una sola bolsita.

“Fue un recuerdo familiar maravilloso”, escribió Rainier. “¡Repartimos 100 bolsitas! Y fue gracias a este ministerio increíble que pudimos ser parte de la misión del evangelio este año. ¡Si Dios quiere, planeamos subir la apuesta y repartir 150 o 200 el próximo año! ¡Gloria a Dios y alabado sea Jesús!”


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