Confusión en las bancas


Nuevas investigaciones muestran una tendencia preocupante en las iglesias de Estados Unidos: los asistentes regulares están cada vez más inseguros acerca de lo que la Biblia realmente dice. Temas que antes se consideraban claros —como la sexualidad, la familia y la moral— ahora dejan a muchos cristianos confundidos. Aun las verdades fundamentales parecen estar perdiendo su fuerza dentro de las mismas instituciones destinadas a enseñarlas.

Lo que dicen los números

El Family Research Council y el Cultural Research Center de la Universidad Cristiana de Arizona encuestaron a más de 1,000 adultos que asisten a la iglesia con regularidad. En comparación con hace dos años, la certeza sobre la guía de las Escrituras ha caído drásticamente. En 2023, casi dos tercios de los asistentes dijeron que la Biblia era “clara y decisiva” sobre el aborto. Para 2025, apenas la mitad estuvo de acuerdo. La confianza respecto a la postura bíblica sobre la homosexualidad bajó del 63% al 47%, y la claridad sobre el transgenerismo cayó del 52% al 40%. Ahora, grandes cantidades describen la Biblia como poco clara, ambigua o silenciosa sobre estos temas candentes.

Tony Perkins, presidente del Family Research Council, dice que la verdadera crisis no es que las iglesias estén enseñando cosas erradas, sino que muchos pastores evitan estos temas por completo. El temor de ofender a los congregantes ha creado un vacío que la cultura secular se apresura a llenar. Las iglesias que predican sistemáticamente a través de las Escrituras, sostiene Perkins, evitan este problema porque la enseñanza clara surge naturalmente cuando se proclama todo el consejo de Dios.

Confusión sobre el significado de la familia

La incertidumbre no se limita a cuestiones de sexualidad. Nuevos datos muestran que, aunque la mayoría de los asistentes a la iglesia aún afirman una definición tradicional del matrimonio, menos de la mitad definen “familia” como un esposo, una esposa y los hijos. La desconexión es marcada: la gente puede afirmar una visión bíblica del matrimonio pero no la vincula con el cuadro bíblico de la familia.

Esta incoherencia apunta al desvío en instituciones evangélicas influyentes que gradualmente suavizaron compromisos morales mientras buscaban aceptación cultural. Aun creencias cristianas básicas que antes todos compartían ahora significan cosas diferentes para distintas personas.

Suposiciones posmodernas echando raíces

El Dr. Joseph Mattera, un pastor y autor radicado en Brooklyn, atribuye todo el problema al pensamiento posmoderno dentro de la Iglesia. La posmodernidad rechaza la verdad absoluta y eleva la experiencia personal y las tendencias culturales por encima de la Palabra de Dios. Una vez que se arraiga, se erosionan la predicación, el discipulado y los estándares de liderazgo.

Mattera señala que muchas iglesias ahora presentan la salvación como un viaje personal en lugar de un llamado al arrepentimiento y a la fe en Cristo únicamente. Los estándares para el liderazgo de voluntarios se debilitan cuando la habilidad pasa a ser más importante que el carácter. Los sermones se parecen cada vez más a charlas de autoayuda enfocadas en el manejo del estrés y la superación personal, en vez de confrontar el pecado y apuntar a la cruz.

La claridad ética se desvanece a medida que las iglesias se vuelven renuentes a hablar abiertamente sobre el aborto, la sexualidad y otros temas culturalmente sensibles. La adoración prioriza la experiencia sobre la verdad, y el éxito se mide por el tamaño de la multitud en lugar de la formación espiritual.

El panorama general

Si tomamos distancia, emerge un patrón claro. Donde la Biblia no se enseña con claridad, la confusión llena el vacío. Las definiciones de matrimonio y familia se fracturan. Los absolutos morales se desvanecen. Aun los asistentes regulares comienzan a dudar de las Escrituras porque rara vez las escuchan enseñadas.

Este es el resultado de años de evitar temas difíciles, suavizar la doctrina y reemplazar la clara verdad bíblica con mensajes motivacionales diluidos, lo que ha producido una generación insegura sobre la guía de las Escrituras. Palabras como verdad, pecado, matrimonio y salvación ya no llevan un significado que todos entiendan.

Entonces, ¿qué debemos hacer ante tal decadencia? Los creyentes deben predicar y enseñar la Palabra con valentía, practicar lo que la Biblia enseña y compartir el evangelio. Con herramientas como los folletos de Chick, podemos ayudar a poner la verdad directamente en las manos de quienes la buscan. Cuando damos un paso al frente en nuestras comunidades y tomamos la iniciativa de proclamar la verdad, ayudamos a frenar la marea de confusión y a guiar a otros de vuelta a la claridad de la Palabra de Dios.


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