El Sacrificio Infantil Todavía Existe

Por Michael D. Daniels

Hace más de 2,500 años, Moisés advirtió a Israel que los cananeos habían hecho, “…toda abominación a Jehová, que él aborrece… aun a sus hijos y a sus hijas quemaron en el fuego a sus dioses” (Deuteronomio 12:31). Entonces Moisés mandó: “No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego” (Deuteronomio 18:10).

Y sin embargo, vemos con el tiempo que Israel poco a poco transigió con los pueblos que los rodeaban, incorporando elementos de religiones paganas, hasta que finalmente, “…hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego…” (2 Reyes 17:17).

El rey Josías intentó acabar con ello. Profanó Tofet en el valle de los hijos de Hinom para que nadie pudiera sacrificar allí a sus hijos a Moloc (2 Reyes 23:10). También derribó los lugares altos. Pero la generación inmediatamente siguiente lo trajo de vuelta. Sus hijos “hicieron lo malo ante los ojos de Jehová” y llenaron Jerusalén de sangre inocente.

Sacrificios al “Dios” de la Prosperidad

En la Biblia, el sacrificio infantil era la práctica egoísta y malvada de asesinar al propio hijo sobre el altar de Moloc en el lugar alto de Baal, para asegurar el éxito.

Baal era el antiguo dios falso de Canaán: el dios de la lluvia, la cosecha y la prosperidad. Los cananeos creían que cuando Baal estaba complacido, recibirían tierra fértil, abundancia y estabilidad. Moloc recibía el precio que estaban dispuestos a pagar por ello: sus propios hijos. La prosperidad era la promesa, y el sacrificio de niños a Moloc era el costo (Jeremías 32:35).
Hoy, el sacrificio infantil todavía tiene lugar en el altar de la “prosperidad.” Puede que Moloc no sea visible, pero el acto sigue siendo la misma práctica egoísta y malvada de asesinar al propio hijo no nacido. Se llama aborto.

El Sacrificio Infantil en la Actualidad

Pablo escribió en su primera carta a los Corintios (10:20): “Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios.”

Los mismos demonios detrás de los sacrificios infantiles en la antigüedad—Baal y Moloc—son los mismos demonios detrás de los sacrificios infantiles hoy.

Pablo escribió después a los Efesios (5:11-12): “…no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas. Porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.”

Nuestro justo horror ante la matanza de niños a veces puede hacer que nuestro corazón se endurezca hacia las madres. Aunque algunas escogen el aborto a sabiendas y voluntariamente, muchas son engañadas para hacerlo o se sienten obligadas por el miedo, la presión o las circunstancias. Por eso debemos hablar la verdad con valentía y, al mismo tiempo, extendernos con compasión, recordando que muchas están en desesperada necesidad de esperanza y guía.

Imagine el tormento emocional de las esposas del rey Acaz: madres que probablemente sintieron que no tenían otra opción o a quienes les arrebataron a la fuerza sus hijos para sacrificarlos a Moloc (2 Crónicas 28). Hoy no es diferente. La sociedad ha enseñado a las madres a abandonar su instinto dado por Dios de amar y cuidar a un hijo, y en su lugar sacrificar a sus hijos en los altares de la carrera y la educación. No hay partes inocentes en tal asesinato, pero estas madres han sido engañadas y obligadas a participar en este sacrificio moderno, ¡y Jesús quiere salvarlas!
Debemos hacer nuestra parte para alcanzarlas. Si usted conoce a una mujer que ha sido engañada de esta manera, tenga compasión de ella y entréguele El Tema de los Bebés o Adoptada. O si conoce a alguien en el campo de la salud que no entiende cómo ve Dios este acto insensato de asesinato, dele ¿Quién Mató a Norita?


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